México, con los mejores especialistas para morir con dignidad, sólo falta legislar, aseguran en foro

La Ciudad de México lidera las peticiones de tener una muerte digna; 60 por ciento de los casos son mujeres

«La muerte digna es ese final de la vida hasta el momento de morir con el menor sufrimiento», así de sencillo lo explicó la doctora María Asunción Álvarez del Río, presidenta de la Federación Mundial de las Sociedades por el Derecho a Morir con Dignidad, tema que se debatió este miércoles en la Cámara de Diputados ante una legislación que pone a México muy lejos de la vanguardia en la que han avanzado tan sólo siete países del mundo.

Álvarez del Río es una de las mejores especialistas sobre el tema, y puso sobre la mesa del debate que los médicos se deben asegurar que las personas están haciendo un pedido libre: que están bajo un contexto de sufrimiento incurable: médicamente hablando ya no hay nada que hacer, expuso la experta que acudió al Foro «Muerte Digna y Sin Dolor, organizado por Movimiento Ciudadano con Salomón Chertorivski, secretario de la Comisión de Salud, al frente de una iniciativa impulsada por Jorge Álvarez Máynez, coordinador de la bancada emecista.

«En Holanda, Bélgica, Suiza, Colombia, España tienen criterios amplios, basta con que demuestren que tengan un sufrimiento intolerable. Se incluye a pacientes siquiátricos. En otros países no tienen criterios tan amplios, como Estados Unidos. Ahí se ponen candados de temporalidad’, ejemplificó la especialista, una de las mejores con las que cuenta México, señaló Álvarez Máynez.

María Asunción Álvarez advierte también que para avanzar en la legislación no se puede permitir que la Iglesia tenga injerencia en políticas públicas que benefician al país.

«Hay que enfatizar: la opción de tener ayuda para morir significa la liberación para las personas que lo piden. Es muy importante que la sociedad entienda de qué se trata. Es contar con una salida si se necesita. Es una salida de emergencia, que si llega a necesitar y no hay, es un gran problema. Daremos un gran avance si podemos respaldar este derecho humano: que nuestra muerte sea lo mejor posible», expuso con vehemencia la doctora.

Salomón Chertorivski, exsecretario de Salud del gobierno federal hace dos sexenios, alertó que México está envejeciendo como población. «Poco más del 60 % de la población tiene 60 años o más.

«Al mismo tiempo, estamos viviendo una transición de padecimiento que afectan a las y los mexicanos. Por ejemplo, 1 de cada 3 mujeres tendrá cáncer», expuso el legislador en el foro Muerte Digna. Sin embargo, lamenta que la idea que se tiene sobre el derecho a morir con dignidad ha dominado el debate bioético.

En el contexto internacional, sólo siete países tienen leyes que permiten la eutanasia, algunos la muerte asistida.

«Es una discusión a la cual no deberíamos de renunciar, sino lo contrario, anticiparnos, escuchando las voces y argumentaciones para poder, como legisladores, generar las mejores condiciones para que nuestra legislación permite el ejercicio de muerte digna y sin dolor».

En México, las entidades que cuentan con esta regulación en torno a la voluntad anticipada son: Ciudad de México, Coahuila, Aguascalientes, San Luis Potosí, Michoacán, Hidalgo,

Guanajuato, Guerrero, Nayarit, Estado de México, Colima, Oaxaca, Yucatán y Tlaxcala.

«Es importante aclarar que la voluntad anticipada regula la ortotanasia; es decir, la actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable o en fase terminal. Es decir, la ortotanasia no prolonga ni acorta la vida, respeta

el momento natural de la muerte y favorece la atención y los cuidados paliativos al final de la vida, es decir, ofrecer acompañamiento al paciente sin intervención médica durante esta última etapa», se advierte en la iniciativa que Movimiento Ciudadano presentará ante el pleno de la Cámara de Diputados.

Como dato revelador se expuso que en la Ciudad de México las mujeres, las personas que viven solas y las personas mayores son los más interesados en tener una muerte digna si padecen alguna enfermedad terminal.

El 60% de las solicitudes de voluntad anticipada son firmadas por personas que tienen de 61 a 80 años, y el 64% de las personas que otorgan su voluntad anticipada son mujeres, de acuerdo con los datos que se tienen hasta 2018.

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